9 de Junio de 2014 | Historias que llegan al alma
Pipita nos cuenta la experiencia de "Búsquedas Familiares"

Miércoles 04 de junio de 2014, una linda mañana que parecía ser “normal”

Todo cambió, en el momento en que entró a la oficina un hombre de casi  60 años, él es libanés y hace más de 20 años que busca a sus familiares en Argentina. Su nombre es Jean Ghostine y su historia familiar no puede dejar de ser contada.

 

Después de tantos años de espera, Jean pudo dar con sus familiares, ellos hoy en día viven en Chaco y Santiago del Estero, si bien ha logrado tener contacto a través de llamadas telefónicas, cartas y mails todavía no puede verlos personalmente.

 

Con lágrimas en los ojos, nos cuenta cómo el deseo de conocer a su familia lo llevó a aprender español y pasar noches estudiando, tratando de entender palabras y haciendo su propio diccionario para poder comunicarse con ellos. Luego saca de su maletín fotos, cartas, mails y documentos dónde nos enseña a toda su familia y cómo de a poco habían comenzado a comunicarse.

 

Hace ya un año Jean, sueña (dicho con sus propias palabras) con obtener la visa para viajar a Argentina. Por problemas “administrativos” todavía no ha podido acceder a la misma, pero sin embargo no pierde la esperanza y nos dice: “sé que pronto estaré con ellos”. Me llena de ira que existan tantas trabas para que una persona pueda encontrar a su familia, pero historias como estas me motivan día a día para seguir trabajando por esta causa.

 

Nos pregunta por qué estamos hoy en Líbano y cuál es nuestra historia familiar. Contamos nuestras historias y las de tantos jóvenes más de Argentina, a los cuales tratamos de ayudar mediante nuestro trabajo de Búsquedas Familiares. Emocionado desde el primer momento se predispone a ayudarnos diciéndonos: “hoy y siempre estaré dispuesto a ayudarlos a ustedes y a quien lo necesite, porque sé lo que significa buscar a sus familiares”

 

Seguimos durante una hora escuchando sus increíbles anécdotas, y aprendiendo un poco más sobre nuestro querido Líbano. Lamentablemente teníamos que despedirnos, pero acordamos mantenernos en contacto. 

 

Cada palabra me llegó al corazón y me emocionó hasta las lágrimas. Viendo las caras de mis compañeros, comprendí que a todos nos tocó de cerca esta historia, viendo en ella reflejados a nuestros ancestros.

 

Escuchar a Jean despidiendose y diciendo tantas veces la frase “Kteer mabsut” (Muy contento) me dibujó una sonrisa y entendí una vez más que ESTO ES LÍBANO, ESTO ES JUCAL.

 

Mariel Caram

Filial Mendoza

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Prensa Consejo Nacional de JUCAL