3 de Junio de 2014 | El Service Libanés
Guillermo nos cuenta como es el medio de transporte utilizado en las calles de Líbano

El servicio de taxis en Líbano es muy distinto al resto del mundo y particular por la forma de ser de los libaneses en su día a día. Los mismos no disponen de taxímetro que vaya contabilizando el valor de nuestro viaje, por el contrario, el precio se debe negociar con rudeza antes de subir. Y ¡Cuidado!  Muchas veces van a tratar de cobrarte en exceso y más si se dan cuenta que sos extranjero.

Para nosotros puede resultar extraño el ”taximetro libanes”,   ya que estamos a acostumbrados a que los taxis nos cobren según la distancia recorrida o el tiempo de espera. Sin embargo es la mejor manera que el taxista libanés pudo encontrar, considerando el gran tráfico y las calles que raramente son lineales, el precio final se elevaría por las nubes.

Sin embargo, para viajar de una forma más barata y vivir el espíritu libanés, nada mejor que tomarse un service. Este particular transporte público tiene la característica de compartir el vehículo con personas que se van sumando en el camino y que se dirigen en la misma dirección que nosotros.

Son muy fáciles de encontrar, y si no, ellos te encuentran a vos, debido a que van por las calles haciendo sonar su bocina a quienes vean caminando o parados en la calle, buscando su cliente a fuerza de bocinazos.

Por lo general, el vehículo del service es el mismo que el del taxi, la única diferencia es que el service es para distancias más cortas y es compartido. Los mismos se pueden identificar por sus patentes rojas, en general, ya que no son muchos los que llevan sobre su techo el cartel de “Taxi”.

El costo de un service es de 2000 Libras Libanesas (1 Dólar = 1500 L.L.) Si la distancia es un poco más larga, y el conductor no acepta,  se le puede ofrecer pagar dos services (4000 L.L.). El costo seguiría siendo bajo considerando que esa misma distancia en Taxi podría costar entre 12000 y 8000 L.L.

Sólo basta con pararse a la vera de la calle, aguardar que uno de ellos pase, y gritarle nuestro destino: ¡Service Zalka!,  ¡service Dora!,  ¡service Sassine!, ¡service  Nahr El Mort!... y esperar que el conductor haga con su cabeza el gesto de “Suba” o directamente nos ignore siguiendo su camino, pudiendo extenderse a realizar el típico gesto libanés de negación: levantando su cabeza hacia atrás acompañándolo con un leve movimiento de sus cejas hacia arriba; algo que a nuestro punto de vista occidental vemos como despectivo.

Nada más recomendable que tomar un service, para vivir la esencia libanesa en su máxima expresión, encontrarnos con personajes, conocer historias de vida únicas y respirar el Líbano de la vida cotidiana.

 

Guillermo Schwerdt Tanos

Filial Bahía Blanca

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