17 de Noviembre de 2013 | Aires milenarios
María Laura nos cuenta su experiencia personal en Baalbek

Recorrer Líbano es encontrarse inmerso entre miles de contradicciones fantásticas, contradicciones que sólo conviven pacíficamente aquí. Desde los paisajes maravillosos -tan diferentes en tan pocos kilómetros- hasta la multiculturalidad, multirreligiosidad, ese pluralismo que parece imposible en otros lugares del mundo, son anécdotas cotidianas. Y entre tantas diferencias, tantos lugares, tantas personas, me he encontrado en dos momentos substraída de la realidad para respirar aires milenarios y remontarme a otras épocas muy lejanas a este siglo XXI: por un lado, el llamado “puerto egipcio” en Tiro con su entrada imperial, y por otro, las ruinas de Baalbek. Esta ciudad conserva los restos de todas las civilizaciones que han pasado por el país, comenzando por los fenicios en el sigo III a.C. Las sensaciones que uno siente mientras conoce cada templo, cada escombro, son inefables, indescriptibles. Ver los orificios desde donde lanzaban flechas para defenderse de invasores, los dibujos tallados en la piedra, la perfección en cada construcción inmensa… se torna difícil comprender cómo ha sido edificado cada rincón, pero a la vez esto permite admirar humildemente semejante belleza. Cada paso en Baalbek inunda de historia y magia nuestros ojos; venir al Líbano y no visitar este lugar es ignorar un capítulo fundamental del transcurrir en el tiempo de estas tierras. Majestuoso, simplemente majestuoso.

María Laura García Roko

JUCAL Rosario – Grupo JUCAL en Líbano

 

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